Formentera

Nuestros orígenes

Majoral es un proyecto vital y creativo que empieza en la isla de Formentera en los años 70.
En contacto con los valores y el espíritu liberador de la dècada de los años setenta, Enric Majoral encuentra en la artesanía una herramienta para conectar con todo aquello que es primigenio, un retorno a la herencia de las culturas mediterráneas y a una forma de vivir coherente y sincera.

En los setenta, Formentera era un lugar mítico, donde llegaban artesanos, artistas y creadores de todas partes, atraídos por su naturaleza privilegiada. El aislamiento había mantenido una sociedad anclada en el tiempo, era la Formentera pre-turística. Enric Majoral y su compañera, Dolors Ballester, llegan a la isla dispuestos a reinventar una forma de vida, disfrutando de los estímulos de un paraíso olvidado.  
 
Enric Majoral se inicia en el oficio de joyero de forma autodidacta. Crea desde la experimentación y la técnica artesana, y sus joyas recuerdan siempre a la isla. Evocar formas y lugares, percibir el entorno y transformar la experiència personal en arte, es el camino que ha configurado su estilo propio.

Enric Majoral, junto con su hijo Roc, utilizan materiales, la investigación y las técnicas propias desarrolladas en el taller, como medio expresivo. Rodeados de piedra y agua, se detienen para poder percibir y comprender; contemplar y sumergirse. De esa experiencia surgen objetos artísticos que se convierten en joya sobre la piel.

Con el paso de las décadas, Majoral extiende un proyecto de empresa familiar que mantiene intacto su vínculo con la isla y su imaginario. Un imaginario que se encuentra a la base de su particular estilo contemporáneo y, a su vez, atemporal.